Se acabaron las expectativas

Les comparto unas buenas preguntas, confiando en que deriven en mejores reflexiones: ¿quién tiene expectativas? ¿Por qué surgen? En definitiva, ¿qué esperamos conseguir de la vida?

Suelo repetir que a mayor expectativa, mayor garantía de sufrimiento. Si bien es imposible dejar de desear, pues es el motor de la existencia, el mundo del apego está caracterizado por un estado ilusorio de carencia, por una falta de atención profunda en la psique del ser humano.

Cuando creemos que nos falta algo, este sentimiento suele manifestarse de variadas formas: nos falta un reconocimiento social o laboral, nos falta una relación de pareja determinada, nos falta un mayor equilibrio económico, nos falta una mayor salud vital. Nos falta, nos falta, nos falta… y nos escudamos en el mundo de las esperanzas compulsivas, como si realmente necesitáramos más de lo que somos. Realmente ya lo somos todo.

Cada uno de nosotros somos es responsable de crear o no crear el mundo que aparece y desaparece ante nosotros. Es una simple cuestión de percepción, así que sobre aquello que deseamos que ocurra, dependerá siempre de la mirada de quien observa la realidad.

En el budismo se insiste en que la realidad nunca aparece como a uno le gustaría que apareciera. ¿Por qué? Debemos tener en cuenta la ley de la impermanencia, la única en este universo que no cambia, la ley del cambio. Todo delante de nosotros está apareciendo y desapareciendo a una velocidad determinada y claro, ante ese dinamismo constante, uno desearía ver la película que quiere y no la que está sucediendo. Dicho esto, los seres humanos tenemos mayor capacidad de desear que de satisfacer esas expectativas.

El arte de la meditación consiste en aprender a soltar profundamente cualquier tipo de pretensión de querer ser algo distinto de lo que ya somos y aprender a ser un siendo que se mueve en equilibrio en el mundo de la impermanencia. Aquí está la clave de la verdadera sanación y vibración auténtica como seres humanos.

Merece la pena vivirse así porque somos seres con un potencial enorme, seres con capacidad de poner luz a nuestras ignorancias. Se acabaron las expectativas.

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