ECO

En aquella tarde despertada

aparecía el eco

nuevamente repetido

y con el paso de las horas

anunciaba cálido en su voz:

“sin techo

hay un camino puente

entre veredas verdes de montaña.”

       

¿Qué decir, por otra parte,

de esos recónditos espacios

que tú ya transitaste

y allí libre

me entregabas?

        

Invisible es

la presencia siempre del amigo.

 

Sonidos, sólo sonidos.

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