Presencia invisible

 

Presencia invisible

Dênko Mesa aúna -a lo largo de las ochenta páginas de Presencia invisible–  sus conocimientos de filólogo y literatura (con referencias a Rilke, Machado o Ángel Valente) con su vertiente más espiritual y mística, ésa que proviene de la práctica de la meditación zen y de su experiencia vital en el plano humano. El resultado es un poemario límpido, desnudo, donde nada sobra, pues ha sido despojado de todas las superficialidades, y que rezuma serenidad, optimismo y paz interior. Presencia invisible se estructura en cuatro bloques principales.

El primero, «Iniciales», especula sobre los fundamentos en los que debe asentarse la búsqueda personal; por eso, aparece, entre otras cuestiones, la duda:

«Estás, no estás
presencia invisible
en ti todo es».

El segundo, «Poemas de la luz», deriva su atención hacia el descubrimiento de una realidad ya existente pero antes oculta -en palabras de Javier Mérida- «a los ojos de la conciencia», una realidad sólo descubierta gracias a la práctica de la meditación y al modo de integrar ésta en el propio ser.

En el tercero, «Poemas de la sombra», reaparecen la duda y los desánimos, y, en medio de tanta niebla, el autor se da de bruces con ese tabú inevitable: 

«Hoy la he visto.
Hoy le he visto los ojos a la Muerte».

Por último, en los poemas «Finales», con sus habituales versos libres, el autor reflexiona, según el prologuista, sobre «lo esencial de cada uno de nosotros». Los elementos naturales primigenios -tierra, agua, fuego y aire- están muy presentes en los paisajes interiores ideados (en la isla de El Hierro) por Dênko Mesa, quien también presta atención a esos pequeños detalles del entorno que embellecen la vida cotidiana: el canto de las campanas de la iglesia, el mar de nubes, las amapolas del camino, las mariposas danzarinas, o, incluso, las fechorías de una luna capaz de inmiscuirse descalza en las alcobas. Todo ello hacen que este poemario sea, a la vez, como ha escrito Javier Mérida, «cercano, fresco, maduro e inocente, claro y oscuro».

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