Zen: aroma eterno

PRÓLOGO

El sauce llorón acoge íntima, inmediatamente, los más rápidos movimientos del viento.Así es el zen súbito.

Podría escribir largamente, repetir intensas lecturas de ensayos, teorías, filosofías de todas las geografías y épocas por las cuales innumerables pensadores, practicantes y maestros han tratado de transmitir el Camino, la Vía, el Tao de la existencia, el inconmensurable tesoro del zen.

Es febrero y soplan vientos del Atlántico. Vientos del nordeste, la gran fuerza de Coriolis, donde converge la zona de calma favoreciendo a los navegantes, también llamada en lengua inglesa, Doldrums. Los vientos alisios flotando sobre las islas de los bienaventurados, de los dichosos o felices como las nombraban los griegos: makaron nesoi. Hablo de los vientos porque aquí el viento dice más de lo que podemos escuchar. 

/…Alisios que soplan con rumbo fijo

en las zonas tórridas del mundo…/

En este mítico rincón oceánico, que acompaña al inmenso continente africano, hemos sincronizado el encuentro con el maestro Denkô Mesa. Él me ha invitado a abrir una pequeña puerta, antesala a la luz por venir, de algunas de sus enseñanzas, recopilación de conferencias impartidas a lo largo de los últimos años.

Cada página de esta piedra preciosa, atraviesa como flecha el aire. Despierta al corazón y fortalece el sentido natural de la bienaventuranza, nos encuentra desnudando el mito, abandonando la escena para retornar a casa, a la intimidad de nuestro desasosiego para aceptarlo y transformarlo en profunda respiración, para confluir en una sinfonía de hermandad y conciencia expandida.

Se enriquece la obra con imágenes captadas por la mirada atenta del maestro, fotografías que son en sí una acción inmediata y natural que surgen al posar la vista y ser el pájaro. Disfrutará el lector de algunas pinceladas luminosas que permiten atrapar el instante de fuga y, en ese momento, destinar en un conjunto de emoción, belleza y espontaneidad la flecha lanzada desde el cuerpo y precisar el sitio donde el alma se impregna del suceso vital.

 

Aroma Eterno,

giro de las calimas

de izquierda a derecha

buscando el equilibrio.

 

El silencio preciso, la acción sencilla de sentarnos para dejar a un lado las vestiduras opacas del egotismo y del adolecer dando paso al trabajo constante y real de pulir nuestra piel humana y salvaje, como así lo hacen el mar y el viento en las rocas, hasta revelar el núcleo brillante de nuestra eterna impermanencia.

Todos nadamos

en el océano

de la vacuidad.

El maestro zen Denkô Mesa nos invita a abrir una pequeña puerta, antesala a la luz por venir y dejarnos penetrar por el aroma de lo eterno. Texto y fotografía, palabra y silencio se armonizan en una misma unidad y quedan plasmados en cada página de esta piedra preciosa que atraviesa como flecha el aire, despierta al corazón y fortalece el sentido natural de la bienaventuranza:

“Todos tenemos la capacidad de reeducar la observación porque una mirada amplia y sin centramiento genera un mundo disperso. Para ello es necesario una buena base y un buen tono del vehículo transmisor; si no lo conseguimos, el esparcimiento inconsciente seguirá hablando por nosotros. Dicho esto, la meditación no puede ser explicada, razonada, pensada, percibida o atesorada por nadie. Se experimenta en momentos de libertad, a cada instante, tal cual es. Vivir sin artificios, ésta es la naturaleza original. La bondad innata en todos los seres. Este es el cuerpo de la práctica realización.”

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