¿Cuál es la forma correcta de percibir las cosas?

 

Se dice que allá donde hay percepción hay engaño y que los humanos podemos ser como un elefante que acabamos empantanados en un simple charco de barro, debido a la manera que tenemos de ver la realidad e interpretar las cosas. 

Debemos reconocer que nuestra cognición es muy pobre. Por lo general, instrumentalizamos la realidad. Usamos palabras para definir otras palabras. Por tanto, carecemos de sorpresa y presencia. Hacemos que estamos, pero no lo estamos, más bien, nos hacemos una idea de ello. En Occidente se sobreentiende la atención, pero no se la analiza. Meditar es contemplar a la luz de la conciencia lo que estás experimentando mientras lo estás experimentando. Esta capacidad es innata y universal, está al alcance de todos y cada uno de nosotros. Para ello, debemos abrirnos y predisponer nos al lenguaje de la intuición. Si acudimos al diccionario encontramos que el vocablo deriva del latín intuitio que se traduce por «mirar hacia dentro» o «contemplar».

  1. Habilidad para conocer, comprender o percibir algo de manera clara e inmediata, sin la intervención de la razón.

«es una persona con mucha intuición; tiene una tremenda intuición artística»

  1. Conocimiento, comprensión o percepción inmediata de algo, sin la intervención de la razón. «tuve la intuición de que estabas metido en problemas»

¿Cómo surge la intuición en nosotros? Entendiendo que la meditación es una práctica no manipuladora de la experiencia. Cuando somos capaces de abandonar toda expectativa entonces uno obtiene justo lo que necesita. Meditar es equilibrarse entre el apego y el rechazo.

Concretamente la meditación zen toma como base los contenidos desarrollados en el Sathipathana Sutra. La palabra sati hace referencia al RECUERDO PERMANENTE DEL ESTADO DE PRESENCIA. Nos invita a mantenernos en estado de alerta justa instante tras instante.

Meditar es un estado, ejercicio, práctica o experiencia (como lo queramos llamar) donde el sujeto se convierte en un observador receptivo que no manipula aquello que está experimentando. Meditar es un arte de la contemplación serena donde el cuerpo, la respiración y el silencio se desarrollan naturalmente y permiten un buen anclaje a todo meditador.

Un meditador no elige, sólo observa sin querer que ocurra esto o aquello. No va ni viene de ningún lugar. Está en lo que está. Es lo que está sucediendo. Esta visión clara es lo que proporciona la mirada atenta. Así pues, podemos afirmar que meditar es un ejercicio práctico de contemplación atenta no manipuladora.

Denkô Mesa

 

 

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